Sábado por la tarde, había quedado con Calili en el Viejo
Reino para un refrigerio rápido antes de emprender el camino hacia Boñar. Yo
iba tranquilo, ni mucho menos me esperaba como seria la carrera en sí, aunque
ya me hacía una ligera idea; total, que nos pusimos en camino y aunque llegamos
un poco pronto los nervios ya estaban ahí, y las ganas de empezar eran visibles.
Recogidos los dorsales, Calili y yo nos dispusimos a preparar los aparejos, cinturón
con bebida, geles, barritas...el frontal por supuesto que no falte...Al final
nos acabamos pareciendo a Batman y Robin con tanto accesorio...jajaja.
