APLICA UNA BIOSFERA A TU VIDA
Todo empezó el sábado en una tarde pasada por agua. Hasta
allí nos acercamos María, Pedro y yo. El recibimiento no podía ser mejor de la
mano de Zulaica, Camino y los amigos de la Biosfera. Los nervios afloraban en
cada mirada, cada gesto, ese hormigueo... ¡Sentirlo es estar vivo!
No paraba de llover, perdón, ¡diluviaba! Charlando con los
demás las típicas conversaciones, ¿¿pondremos neumáticos de mojarse o de
caerse?? Primero estuvimos atentos a la charla con Pablo y Salva, después unas
risas, empanadas caseras y rumbo a casa a descansar con el buen sabor de boca
que nos deja Ciñera.
7:00 AM- ¡ARRIBA! Duermo como un bebe 8 h perpetuas, ¡me
despierto cual zombi sin saber para qué! ¿trabajo, misa, rastro..? ¡NO, hoy toca
BIOSFERA! Me pongo en marcha y a funcionar. Allá vamos Henar, María, Diego,
Ramiro, Pedro y el menda. Al llegar a Ciñera me reencuentro con mi amigo Héctor
después de un tiempo sin vernos. Nos ponemos a calentar y sin darnos cuenta ya
estamos en la línea de salida. Momentos de concentración, amistad, ánimos unos con otros, ¡ambientazo
puro! ¡ZAS! Salimos con la cabeza de carrera recorriendo las calles de ciñera.
Estamos empezando, es temprano y la gente ya está volcada animando.
